Un enfoque simple de tres pasos para sus ahorros y sus gastos

Tenga en cuenta este enfoque presupuestario para gestionar sus gastos y ahorros

Conclusiones clave

  • El enfoque presupuestario que se describe a continuación es un punto de partida para organizar sus finanzas. No es una regla única para todos.
  • Plantéese ahorrar al menos el 10 % de sus ingresos brutos antes de impuestos, incluidas las aportaciones del empleador (si procede), para la jubilación (tenga en cuenta que la cantidad necesaria puede variar en función de factores como su lugar de residencia y circunstancias personales).
  • Plantéese limitar los gastos esenciales al 60 % o menos de su salario neto.
  • Plantéese destinar no más del 50 % de su neto (es decir, después de impuestos) a gastos esenciales.
  • Plantéese destinar un máximo del 30 % de su salario neto a cosas que no son imprescindibles, como restaurantes, aficiones y entretenimiento.
  • Considere destinar el 10 % o más de su salario neto a objetivos a corto plazo y a ahorros para emergencias. 

Gestionar su dinero no tiene por qué ser complicado. El siguiente enfoque ofrece un punto de partida sencillo:

  • Al menos el 10 % de su ingreso bruto, antes de impuestos, incluyendo cualquier contribución del empleador (si procede), para la jubilación (teniendo en cuenta que la cantidad que necesita ahorrar puede variar según factores como su ubicación y circunstancias individuales).
  • El 60 % o menos de su salario neto destinado a gastos esenciales
  • El 30 % o menos de su salario neto para gastos discrecionales que no son imprescindibles
  • El 10 % o más de su salario neto para objetivos a corto plazo y ahorros para emergencias

Como cada situación es diferente, estos números son objetivos sugeridos para que usted tenga en cuenta como punto de partida, no reglas estrictas. Si aún no ha llegado a ese punto, está bien, puede avanzar poco a poco para fortalecer su base financiera. Incluso los pasos pequeños y consistentes pueden marcar una diferencia significativa con el tiempo.

Infografía titulada «Planifique su salario» que muestra un proceso de tres pasos para gestionar los ingresos, los ahorros y el presupuesto.  El Paso 1 explica: «Comprenda su salario y las prestaciones de jubilación que le ofrece su empleador para asegurarse de que está aprovechando el dinero que recibe sin coste alguno». Una flecha lleva al Paso 2, que indica: «Considere la posibilidad de ahorrar para su jubilación antes de recibir su salario. Ahorre como mínimo un 10 %, incluidas las aportaciones del empleado y del empleador si corresponde». Un recuadro explicativo define el salario bruto como la retribución antes de impuestos y deducciones de nómina.  A continuación, una flecha conduce al Paso 3, que explica: «Considere el enfoque presupuestario para administrar sus gastos y ahorros diarios». El Paso 3 incluye un gráfico circular que muestra cómo puede distribuirse el salario neto, el cual se define como el pago después de impuestos y otras deducciones. El gráfico y las etiquetas que lo acompañan muestran tres categorías: gastos esenciales que representan como máximo el 60 % del salario neto, descritos como «gastos imprescindibles»; gastos discrecionales que representan como máximo el 30 %, descritos como «no imprescindibles»; y ahorros a corto plazo y para emergencias, equivalentes como mínimo al 10 %. Junto a cada categoría se incluyen iconos referidos a transporte, alimentación, compras personales y ahorros. Una nota en la parte inferior indica que se trata de una ilustración hipotética y que los porcentajes e importes reales pueden variar.


Al menos el 10 %: páguese usted primero y ahorre para la jubilación antes de recibir su sueldo

Es importante ahorrar para su futuro, sin importar si es joven o mayor. ¿Por qué? Cada vez son más los países y las empresas que se plantean abandonar los planes de jubilación que garantizan una cuantía de prestaciones en el momento de la jubilación. Los programas de la Seguridad Social y otros planes de jubilación gubernamentales tienen cada vez más dificultades para garantizar la solvencia futura de sus programas y satisfacer las necesidades de las poblaciones mayores. En muchos casos, es posible que los programas de jubilación en los que las personas han confiado en el pasado no proporcionen todo el dinero que una persona necesita para vivir la vida que desea durante la jubilación.  

De hecho, hemos estimado que, en algunos países, podrían necesitarse ahorros adicionales para complementar las prestaciones de la seguridad social, con el objetivo de aportar entre un tercio y la mitad de los ingresos previos a la jubilación. Según estos objetivos de ahorro, es probable que la mayoría de las personas necesiten ahorrar cantidades adicionales mediante una combinación de planes de pensiones de empresa y privados.

¿Cómo sabe cuál es su objetivo de ahorro para la jubilación?

Infórmese a través de su proveedor actual de plan de jubilación o de las autoridades del programa de jubilación de su país. Es posible que existan estimaciones generales de acceso público, o que el proveedor de su plan de jubilación pueda facilitarle información. Algunos de los principales objetivos serían estimar qué parte de sus ingresos previos a la jubilación se espera que cubran sus planes de obligado cumplimiento y cuál debería ser su tasa de ahorro anual para complementar esas prestaciones.

Considere ahorrar al menos el 10 % de sus ingresos antes de impuestos para la jubilación. Esta cifra incluye sus aportaciones más cualquier aportación equivalente o de participación en beneficios del empleador (si procede). Tenga en cuenta que la cantidad que necesita ahorrar puede variar en función de factores como su lugar de residencia y sus circunstancias personales. Empezar pronto, ahorrar de forma constante e invertir con criterio puede ser decisivo para alcanzar su objetivo de jubilación.

Una de las formas más sencillas de ahorrar antes de cobrar es contribuir al plan de ahorro de empresa, si está disponible. Muchos empleadores igualan las aportaciones hasta un determinado porcentaje de los ingresos, lo que equivale a dinero «gratis»; por ello, ahorrar al menos hasta la cantidad que iguala el empleador (si se ofrece) puede ser muy razonable, siempre que pueda permitírselo. En algunos países, también puede destinar una parte de su aumento anual o de sus incentivos (primas, comisiones, etc.) de forma fiscalmente eficiente a una cuenta individual de jubilación, hasta un umbral predefinido.

¿Pero qué pasa si no tiene un plan de jubilación a través de su empresa?

Aún puede automatizar sus ahorros. Considere crear un depósito directo en una cuenta de jubilación personal o programar transferencias automáticas desde sus cuentas actuales el día en que reciba el pago.  

¿Y si ahorrar como mínimo un 10 % es demasiado en este momento?

No se preocupe, simplemente empiece ahorrando lo que pueda. Intente ahorrar al menos lo suficiente para obtener cualquier aportación equivalente que ofrezca su empleador (si corresponde) y, a continuación, procure aumentar un poco la cantidad que ahorra con cada aumento de sueldo y ascenso. Con el tiempo, las pequeñas aportaciones pueden suponer una gran diferencia.
 

60 % o menos: gastos imprescindibles

Algunos gastos son simplemente imprescindibles: necesita comer y un lugar donde vivir. Plantéese destinar no más del 60 % de su salario neto a gastos «imprescindibles», como:

  • Vivienda: hipoteca, alquiler, impuestos sobre la propiedad, suministros (electricidad, internet, etc.), seguro del hogar o de inquilinos y cuotas de la comunidad de propietarios.
  • Alimentación: solo comestibles; no incluya comida para llevar ni de restaurante, a menos que realmente los considere esenciales, es decir, que nunca cocine y siempre coma fuera, o que coma fuera a diario cuando trabaja.
  • Atención sanitaria: primas de seguro médico (a menos que se descuenten directamente de la nómina) y gastos de bolsillo (por ejemplo, recetas, copagos).
  • Transporte: tarifas de transporte público, taxis/servicios de transporte compartido, costes de tener coche o moto (préstamo/leasing, gasolina, seguro del coche, aparcamiento, peajes, mantenimiento).
  • Guardería y educación infantil: guardería, escuela infantil o preescolar, jardín de infancia, cuidado de niños en edad escolar, matrícula y cuotas.
  • Pagos de deudas y otras obligaciones: pagos de tarjeta de crédito (incluidos los préstamos en línea o móviles), pagos de préstamos estudiantiles, manutención de los hijos, pensión alimenticia y seguro de vida o de invalidez. Si utiliza su tarjeta de crédito para pagar gastos diarios que ya están incluidos en su presupuesto, asegúrese de contarlos solo una vez.

¿Y si sus gastos esenciales superan el 60 % de su salario neto?

La situación financiera de cada persona es única y algunas etapas de la vida son más costosas que otras. Si sus gastos esenciales superan habitualmente el 60 %, puede resultarle útil intentar reducirlos para ahorrar más y disponer de más dinero para gastos discrecionales. Incluso los gastos esenciales suelen tener cierto margen. Los pequeños cambios pueden marcar la diferencia, como usar luces y electrodomésticos de bajo consumo, buscar ofertas en el supermercado y llevar la comida al trabajo. También puede optar por conducir un coche o una moto más económicos, compartir trayectos (coche compartido) o utilizar el transporte público. Céntrese en cuáles son los gastos esenciales más importantes y en cuáles puede recortar, sobre todo si suele necesitar endeudarse para cubrir sus gastos. Estos ajustes pueden liberar algo de dinero y darle más margen de maniobra.

También puede ser buena idea familiarizarse con las prestaciones de su empleador, si dispone de ellas. A menudo existen prestaciones que ofrecen dinero «gratis» y primas con descuento, así que asegúrese de aprovechar al máximo todo lo que le ofrece su empleador.
 

El 30 % o menos: gastos que no son imprescindibles

Aunque no son esenciales para su supervivencia, este tipo de gastos hacen la vida un poco más agradable. Plantéese destinar un máximo del 30 % de su salario neto mensual a lo que desee, como restaurantes, ocio, aficiones, viajes, suscripciones y donaciones benéficas.
 

10 % o más: objetivos a corto plazo y ahorros de emergencia

Reservar al menos el 10 % de su salario neto mensual puede ayudarle a ahorrar tanto para eventos importantes como para gastos menores e imprevistos. Estar preparado desde el punto de vista financiero puede ayudarle a sentirse más seguro y menos propenso a pagar cosas añadiéndolas al saldo de una tarjeta de crédito existente.

Por ejemplo, si está ahorrando para unas vacaciones o un coche nuevo, el dinero de esta categoría podría contribuir a impulsar ese objetivo. También podría reservar este dinero para cubrir gastos «puntuales», como un smartphone nuevo, la reparación y el mantenimiento del coche, la compra de regalos navideños, etc. Por lo general, es buena práctica reservar algo de dinero para gastos imprevistos, para no caer en la tentación de recurrir a sus ahorros de emergencia o de cargar esos gastos en el saldo de una tarjeta de crédito.

Si no tiene ahorros, priorice destinar parte de ese 10 % a crear un fondo de emergencia. Su objetivo es cubrir gastos imprevistos derivados de la pérdida del empleo, una enfermedad prolongada, reparaciones del hogar o gastos médicos. Procure tener ahorrado lo suficiente para cubrir de 3 a 6 meses de gastos esenciales. Considere las aportaciones al fondo de emergencia como una factura fija cada mes, hasta acumular lo suficiente (en lugar de una cantidad incierta cuando surja la necesidad).

¿Y qué hay de otros objetivos, como ahorrar para la educación de un hijo?

Si está planificando costes futuros de educación, por ejemplo, la universidad de un hijo, esos ahorros suelen proceder de la categoría del 10 % destinada a objetivos a corto plazo. Esta categoría está pensada para aquello que desee financiar en los próximos años, y el ahorro para la educación encaja perfectamente en ella.

Por otro lado, si actualmente paga gastos de educación, como la matrícula o las tasas, son más bien un coste esencial y normalmente entran en la categoría del 60 % de gastos imprescindibles. Estas son obligaciones que debe cubrir ahora, como vivienda o cuidado de niños.
 

¿Por qué este enfoque?

Separar los ahorros para la jubilación de su presupuesto diario le ayuda a ver dos cosas con claridad: lo que está reservando para el futuro y lo que está disponible para hoy. El siguiente enfoque presupuestario divide esto en partes simples que cubren los gastos diarios, las metas a corto plazo y los ahorros a largo plazo, como la jubilación.

Los estudios y los cálculos que respaldan este enfoque sugieren que puede ayudarle a alcanzar estabilidad financiera hoy y a mantener su nivel de vida actual durante la jubilación.

Diagrama de flujo que muestra cómo se podrían asignar unos ingresos brutos anuales de 50 000. Los ingresos se distribuyen en tres categorías: impuestos, ahorros para la jubilación y salario neto. Los impuestos se calculan en 11 250, suponiendo un tipo impositivo del 25 %. Los ahorros para la jubilación se calculan en 5000, lo que refleja una aportación antes de impuestos del 10 %. Los 33 750 restantes corresponden al salario neto, después de impuestos y de los ahorros destinados a la jubilación. El salario neto se divide en tres categorías de gastos: gastos esenciales, 20 250 (el 60 % del salario neto); gastos discrecionales, 10 125 (el 30 %); y ahorros a corto plazo, 3375 (el 10 %). Una nota indica que la ilustración es hipotética y que los importes pueden variar en función del lugar de residencia y la situación personal.


Un enfoque sencillo de presupuesto 

Ingreso anual bruto

 

50 000

Contribución al ahorro para la jubilación (contribución del empleado)

10%

5 000

Impuestos (según corresponda en su ubicación)

25 % supuesto

11 250

Gastos esenciales («imprescindibles»)

60%

20 250

Gastos discrecionales (“cosas que no son imprescindibles”)

30% 

10 125

Ahorros (objetivos a corto plazo y ahorros para emergencias) 

10% 

3 375

 

Para ilustración hipotética; todas las consideraciones, porcentajes y cantidades anteriores pueden variar en función de la ubicación y la situación individual. 

 

¿Qué sigue?

Este enfoque pretende servir como un punto de partida flexible, no como un sustituto de un plan financiero integral. Es importante evaluar su situación y las opciones disponibles localmente o a través de su empleador (si procede) para ajustar estas cifras según sea necesario. Si siente que tiene un buen control de la cantidad de dinero que entra y sale cada mes, puede que esté listo para empezar a optimizar sus finanzas y aumentar su patrimonio.  

Valore las siguientes ideas:

  • En primer lugar, amortice las deudas con tipos de interés altos.
  • Establezca otros objetivos, como pagar una reforma en casa o una boda; podría destinar los ingresos restantes a ahorrar para ellos.
  • Por último, para quienes quieren jubilarse pronto o no han estado ahorrando de forma constante, puede tener sentido destinar dinero extra a los ahorros para la jubilación.

La buena noticia es que no se trata de rastrear cada moneda, sino de sentir que tiene el control y la confianza sobre a dónde va su dinero. Utilizar las categorías tratadas en este artículo puede ayudarle a entender sus gastos y la flexibilidad que tiene en sus finanzas. La situación financiera de casi todos cambiará con el tiempo. Los cambios en la vida, como un nuevo trabajo, el matrimonio o los hijos, pueden cambiar su flujo de efectivo, así que asegúrese de revisar su presupuesto regularmente, especialmente después de eventos importantes en la vida. 
 

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